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ARTES ESCÉNICAS
DE ASIA

AUTORES


Kalidasa, el Shakespeare de la India
por: José Alejandro Escobar Acelas
Estudiante de Literatura, Universidad Javeriana, Bogotá

Sep. 2020



REY. – Esa inquietud de los dioses a que aludes, está confirmada por la tradición y nace del temor a que los esforzados ascetas los sobrepujen con sus austeridades, en merecimientos.

ANASUYA. – Pues, como os decía-… cierta vez, en la época del año en que comienza a despuntar la primavera, tuvo el venerable solitario la desgracia de contemplar la seductora belleza de la esa ninfa…

RECONOCIMIENTO DE SAKUNTALA, ACTO I, KALIDASA



Kalidasa, reconocido en Occidente como
el Shakespeare indio, fue un poeta y dramaturgo indio nacido en el siglo IV d.C, durante el reinado de Chandragupta II, de la dinastía gupta (320-550 d.C). Su obra más reconocida, escrita en sánscrito, es el drama en siete actos Shakúntala (El reconocimiento de Shakúntala), que narra la historia de una de las hijas de la apsará (ninfa acuática de la mitología hindú) Ménaka que sedujo solo por una noche a Vishuamitra, reconocido  rishi (sabio). De Shakúntala, alabando su riqueza que abarca y abraza las profundidades del espíritu humano, Goethe escribió lo siguiente:


¿Quieres las flores del año joven y los frutos de su declive y todo aquello por lo que el alma es encantada, extasiada, festejada, alimentada? ¿Quieres combinar la tierra y el cielo mismo en un solo nombre? ¡Te nombro, oh Sakuntala y con ello he dicho todo! (Saint Victor 1959, 543).


Traducido por primera vez del sánscrito al inglés en el año 1789, y difundido rápido y ampliamente a partir de entonces en diversas lenguas por toda Europa, la obra
cumbre de Kalidasa fascinó e influyó a los escritores románticos alemanes, al punto de que Forster (reconocido novelista y ensayista inglés) sostuvo que: “la relación fresca e infantil de los hindúes con la naturaleza se había perdido en Europa y se recordaba a través de la literatura de la India” (Thapar 1999, 207). La naturaleza ocupa, pues, un lugar central en la obra toda de Kalidasa, cuya admiración y visión de la naturaleza es un precedente directo del Sturm und Drang prerromántico en el siglo XVIII y XIX.


Así como
Shakuntala, son admiradas por lectores en todo el mundo sus poema líricos La ronda de las estaciones y Nube mensajera (o Meghaduta, considerada una de las obras maestras de la literatura india, junto con Shakúntala) y sus otros dramas (que, como Shakúntala, son representaciones teatrales de episodios tradicionales de la literatura india que se encuentran en el Mahabharata) Malakiva y Agnimitra y Urvasi. Escribió también destacas epopeyas como el origen de Kumara y La descendencia de Raghu. Muchas otras obras se le atribuyen a Kalidasa, pero expertos solo atribuyen con seguridad estas seis obras a la autoría del escritor.


Su impacto en Europa se extiendo no solo a los ámbitos literarios, sino también a otros escenarios como, verbigracia, el ballet, pues
La bayadera, uno de los repertorios fundamentales de la danza clásica (o ballet) está basada en dos de los dramas de Kalidasa.


Los estudiosos de la obra Kalidasa sugieren que era un
brahmán (sacerdote) basado en la forma y los temas que trata en su obra; sin embargo, poco (o casi nada) se sabe a ciencia cierta de su vida, envuelta en la leyenda. De acuerdo con sus propias palabras, Kalidasa enamoró a la princesa Vidiottama, que lo pidió en matrimonio. El poeta, que dice haber crecido sin mucha educación, avergonzaba a la princesa, quien destacaba por su erudición. Cuanta Kalidasa que, en una ocasión, la princesa se burló de la ignorancia del poeta y, víctima de la humillación, Kalidasa intentó suicidarse lanzándose a un pozo. La diosa Kali (una de las formas de Parvati, esposa de Shiva), tuvo compasión de Kalidasa y le concedió el don poético que, aún hoy, maravilla a los lectores de todo el mundo. Así, el nombre Kalidasa significa Kali (la diosa) y dasa (esclava), traduciendo algo parecido a "sirviente o esclavo de la diosa Kali", a quién el poeta asegura deberle su don. Esta leyenda es muy discutida por los estudiosos de la obra del poeta, que dudan de su veracidad histórica y sostienen que personajes como la princesa Vidiottama y el intento de suicidio de Kalidasa son hechos ficticios difundidos por el propio poeta para construir un mito alrededor de su nombre y biografía.


Se dice que Kalidasa terminó trabajando como poeta en la corte del rey Vikrama Aditia de Uyaín, destacando y siendo considerado como el
más brillante de los návaratna (‘nueve joyas” o nueve sabios) de la corte del rey.


Decir que Kalidasa es el
Shakespeare de la India es, creo, una equivocación: más real sería decir que Shakespeare es el Kalidasa de Europa, no solo porque Kalidasa haya precedido al autor de Hamlet y Macbeth por varios siglos, sino porque su fuerza, su poesía de musicalidad perfecta en el sánscrito original, su visión omniabarcadora de la naturaleza humana (y de la naturaleza en general), la exuberancia de sus imágenes de su expresión, brillan con luz propia, como un monumento absolutamente humano, una efigie que parece más cercana que la imagen ya demasiado marmórea de Shakespeare. En palabras de Saint Victor (reconocido escritor y crítico francés del siglo XIX):


“El sentimiento de la naturaleza y el encanto del amor... ¡Y esta naturaleza es la del mundo tropical, con su desbordamiento de luz, con su vegetación exuberante, con sus explosiones de perfumes, con sus animales monstruosos y bizarros!” (Saint Victor 1959, 539).


A Kalidasa se lo puede abrazar, se lo puede escuchar, se lo puede ver sentado en las praderas disfrutando de la exuberancia y la potencia de la naturaleza que lo rodea; a Shakespeare solo se lo puede alabar como a un maestro (o a eso hemos llegado en la actualidad) y su reconocida capacidad de retratar el espíritu humano parece ya demasiado fría, demasiado acaparada por la academia. Occidente tiene que volver a aprender a leer a Shakespeare como India leía (y lee a Kalidasa): como la exaltación suprema de lo sencillo que, sin embargo, desborda al hombre; de lo abrumador y gigantesco de la naturaleza; de las pasiones, la riqueza de la subjetividad del hombre, la emocionalidad en carne viva,  lo trascendental que vendría a preceder y ejemplificar lo que significó la naturaleza para los románticos decimonónicos. Ahí reside la cumbre (siempre humana, siempre cercana) de Kalidasa.


La traducción al español de
Shakúntala, realizada por el sabio español Cansinos– Assens, es fácil de conseguir en internet (adjunto el enlace al final del texto) y tiene una musicalidad y una belleza expresiva que, creo, le ha de hacer justicia al original en sánscrito.


Que sea esta una invitación a profundizar en la lectura de Kalidasa, y a perderse entre la exuberancia de su poesía, la fuerza emocionante de sus dramas y los caminos ingentes de la cultura india que, lejos de ser una curiosidad de museo o de una reliquia arqueológica, es una corriente de energía viva, de pura electricidad que rebasa los límites geográficos donde fue escrita y adquiere una categoría universal que, aun milenios después de su aparición, sigue respirando con total naturalidad.  


Referencias

-CASTRO, Genoveva, El reconocimiento de Śākuntalā, [2008] México, Scielo. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-30822008000100013

https://www.ecured.cu/Kalidasa

-SAINT VICTOR, Paul de, Las dos carátulas [1884], Joaquín Gil Paricio (trad.), Buenos Aires, Joaquín Gil, 1959.

-THAPAR, Romila, Sakuntala: Texts, Readings, Histories, London, Anthem Press, 1999

https://es.wikipedia.org/wiki/Kalidasa#Obras

-Link del RECONOCIMIENTO DE SAKUNTALA, en traducción de Cansino-Assens:

http://smjegupr.net/wp-content/uploads/2012/07/Reconocimiento-de-Sakuntala.pdf

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