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DERECHOS RESERVADOS © MAURICIO MARTINEZ R.

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ANITA, EL VÍNCULO DEL BHARATNATYAM CON MYANMAR



   En lugares como Nueva York y Toronto, donde residen comunidades grandes de indios, las artes escénicas de la India tienen mucha aceptación. Como resultado, existe una intensa competición entre los bailarines clásicos por el mecenazgo y por atraer la atención. fin contraste, Yangon, la capital de Myanmar cuenta con una comunidad de cierto tamaño de Personas de Origen Indio (PlOs en sus siglas inglesas), pero sólo una bailarina de Bharatanatyam: Anita Shanmuganathan. Sin embargo, lo mismo que una sola lámpara en una habitación oscura, se ha esforzado por mantener viva la gloria y la majestuosidad de la danza que tiene sus orígenes en el nacimiento de la civilización.


   Era febrero de 2004. Coincidiendo con una exclusiva feria comercial de la India, se organizó una “Velada de danzas de la India” en el cavernoso National Theatre de Yangon. Anita contó con media hora antes de que actuaran otros artistas. En primer lugar, presentó una danza tradicional montada para música contemporánea, ensalzando a Lord Vinavaka; a continuación realizó una actuación de una danza sobre el episodio de Laxman Moorchit del Ramayana, para recordar a la audiencia las glorias de Hanuman, el dios del viento; después terminó con una corta pero brillante Tillana. El efecto fue mágico y se reflejó en un aplauso ensordecedor y continuado.


   Un alto cargo del Ministerio de Cultura de Myanmar le dijo más tarde a este autor que Anita hubiera podido bailar dos o más horas y que hubiera deleitado a la audiencia


   Desde su Arangetram de 1985 en Chennai, Anita ha mejorado mucho y se ha convertido en una bailarina consumada, así como una coreógrafa y productora creativa, segura de su arte para bailar y para enseñar a bailar. Lo que no sabía ella era que el camino de su vida se transformó a la edad de 4 años cuando iba a clases de baile de su vecindad y regresaba a casa en brazos de un hombre o una mujer: la pareja que serían sus futuros profesores.


   Anita aprendió Bharatanatyam de Shanta y V.P. Dhananjayan productos de la famosa Kalakshetra A él le llama ‘Master’ y a ella ‘Akka’. No puede hablar de ellos sin mostrar el respeto más profundo por el primero y el afecto más grande por la última. Ha actuado con ellos en numerosas ocasiones, pero tenía un sueño por realizar: traerlos a actuar una vez a Yangon, el que ha sido su hogar durante diez años.


   Con la valiosa ayuda de la Embajada de la India y de la comunidad india, el sueno se hizo realidad en abril de 2003. Los Dhananjayans realizaron actuaciones memorables en Yangon y Mandalay. Anita fue una parte importante de las mismas. Hizo el papel de Kaikeyi en la Dashratha de Dhanjayan basado en el pasaje del Ramayana. Con abhinaya como su fuerte, expresó con gracia natural una gran variedad de emociones: inocencia, alegría, envidia, miedo, lamento y arrepentimiento; uno reemplazaba al otro y salía desde lo más profundo de su corazón reflejándose en sus ojos y rostro, creando con este proceso una experiencia inolvidable para la audiencia. Con razón los Dhananjayans la llaman “uno de nuestros productos con premio de la Bharata Kalanjali”. Hace años, anunciaron: “Con una personalidad tan agradable y llamativa y con su excelencia técnica, es considerada como una de las mejores bailarinas futuras de Bharatanatyam”.


Anita ha actuado en muchas zonas de la India también, así como en otros países como Rusia, Ghana, Japón, Suiza y los EEUU donde tuvo mucho éxito.


Cuando se le pregunta lo que la llevó a bailar y a seguir haciéndolo, dice: “No conozco otra forma de oración. La danza es una forma de experimentar la alegría interior; tiene un significado espiritual”.


Es muy cautelosa con las pretensiones, con la gente que proclama apreciar la danza por la iluminación, el maquillaje y un rostro o tipo bonito. Dijo que cuando bailó ante la gente de los pueblos de Tamil Nadu y Andhra Pradesh había experimentado la más profunda alegría al bailar. Era el mismo sentimiento de bienaventuranza pura que cuando actuó con los Dhananjayans en Bago, una ciudad a unos 80 kilómetros de Yangon. Recuerda: “El suelo del escenario era desigual; había mosquitos; la iluminación era inadecuada; a pesar de ello, la audiencia de más de 5000 personas comprendió totalmente lo que estábamos haciendo y realmente les gustó” La danza clásica de la India tuvo su origen en los templos, en la india rural. Al llevar este arte a su país, sintió que estaba pagando una deuda.


Myanmar tiene una tradición altamente desarrollada de música y danza clásica. En parte ha sido delicadamente modulada por las influencias de la India. Esto se evidenció en un seminario organizado en agosto de 2003 por la University of Culture de Yangon donde Lara Pada, la famosa bailarina de Bharatanatyam que reside en Canadá, y Anita actuaron juntas con un número de bailarinas y estudiantes y profesores de danza de la universidad. La audiencia salió enormemente emocionada por las afinidades entre las artes y la cultura de la India y Myanmar.


Anita es, sin lugar a dudas, una bailarina cerebral. Sacó su doctorado por la Universidad de Madrás con el tema “Semiótica de la danza clásica (Bharatanatyam) en la cultura tamil desde 1930”. El estudio, según cuenta ella, concluyó con que las bailarinas estaban en armonía con los cambios sociales e intentaron conscientemente adaptarse a las influencias socioculturales del momento. La contribución y el papel de las organizaciones sociales de Chennai, tales como la estatal Iyal Isai Nadaga Manram, The Music Academy y la Krishna Gana Sabha fueron trascendentes al apoyar, por una parte, la forma tradicional y, por otra, las nuevas formas que surgen.


Este retrato estaría incompleto sin una referencia a Anita como profesora de danza. Enseñar es su pasión y le encanta relacionarse con las mentes jóvenes. En un seminario reciente de danza para niños en la India House de Yangon quedaron fascinados. “Sabían y comprendían todo lo que estaba haciendo”, diría más tarde.



*El autor fue embajador de la India en Myanmar.


Artículo publicado en INDIA PERSPECTIVAS Julio de 2004


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